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A 20 años de un gesto inolvidable: ¿Por qué Riquelme le hizo el Topo Gigio a Macri?

La definición del diccionario indica que el topo es un mamífero de color gris o negro, pero no es un roedor. No debemos confundir al topo con un ratón o una rata. Es un animal que tiene un modo de vida subterránea. Está adaptado a vivir bajo tierra, este hecho lo manifiesta en tener unas manos excavadoras, un cuerpo cilíndrico y un pelo corto y tupido. El sentido más desarrollado del topo es el tacto.

Juan Román Riquelme habla poco. No lo necesita y así y todo suele ser el centro de atención. Como el topo, su sentido más desarrollado parece ser el tacto.

Se cumplen 20 años del día en el que un gesto se transformó en ícono. El día en que menos necesitó hablar Román para dejar bien en claro su mensaje. Se plantó ante Mauricio Macri, frente a frente y en el corazón de la Bombonera en un Superclásico.

Los datos del triunfo de Boca 3-0 ante River en aquella fría nochecita del 8 de abril de 2001 quedaron aplastados por el gesto que marcaría a fuego la difícil relación entre quien posiblemente sea el mayor ídolo de la historia del club y el mandatario que bajo su gestión logró éxitos deportivos como nunca antes.

La huella indeleble ocurrió cuando al partido le quedaban 25 minutos: penal para Boca -que ya ganaba 1-0 con un gran gol de Hugo Ibarra- y sin dudarlo, el 10 se hizo cargo. No le pegó bien. Su derechazo fuerte intentó clavarse contra el palo derecho de Franco Costanzo pero no fue lo suficientemente esquinado y el arquero de River logró bloquear el remate.

El suspenso con la pelota en el aire tras el rebote en las manos de Costanzo le agregaron condimentos cinematográficos al plan que Riquelme ya había mentado. Román reacciona, cabecea para corregir su error y clava el 2-0.

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Fiel a su estilo, pensó y planificó cada paso de ese festejo: corrió hasta la mitad de la cancha mientras se quitaba compañeros de encima. Quería estar solo, otra vez en el centro de la escena y como siempre. Allí detuvo furiosamente su marcha, puso sus dos manos detrás de sus orejas y se mantuvo inmóvil en esa posición, mientras escuchaba el alarido de la multitud que festejaba su gol.

La mirada desafiante apuntaba a un sector estratégico: el palco oficial, donde festejaba Macri, presidente del club en ese momento.

El festejo fue para mi hija porque le encanta el Topo Gigio“, fue la irónica respuesta ante la pregunta obligada, tras la victoria al eterno rival.

La relación entre la dirigencia y el jugador ya estaba absolutamente rota.

El malestar del ídolo con la comisión directiva había comenzado tras un pedido del futbolista: quería un reconocimiento de dinero importante por los logros obtenidos, ya que Boca venía de ganar tres torneos locales, dos Libertadores y una Intercontinental nada menos que ante el Real Madrid, con una actuación deslumbrante del 10.

El entorno de Román aseguraba que ganaba de prima lo mismo que un juvenil del plantel.

Macri argumentaba que el contrato firmado y vigente había sido acordado por ambas partes y no ameritaba modificaciones.

El 30 de marzo, diez días antes del “Topo Gigio”, Macri arrojó la primera piedra: anunció que Riquelme estaba vendido a Barcelona en 26 millones de dólares, número récord para el fútbol argentino.

“Esta venta solucionará muchos problemas porque equilibrará las cuentas”, advertía quien 14 años después se convertiría en Presidente de la Nación.

Ronaldo, también con el gesto que inmortalizó Román.

Ronaldo, también con el gesto que inmortalizó Román.

“Esto es medio loco. Ahora dicen que ya me vendieron y yo no sé nada. Como no me quisieron arreglar el contrato, ahora dicen que me venden”, respondía el jugador.

Dos meses más tarde, todo explotó por el aire entre la CD y el plantel. Después de ganarle las semifinales de la Copa Libertadores al Palmeiras en Brasil, los jugadores cantaron contra la Comisión Directiva y lucieron remeras con inscripciones contra el dirigente Orlando Salvestrini. La postura de Carlos Bianchi​ fue la de respaldar al plantel, que le daría a Boca otra Libertadores pese a estar en conflicto con la CD. En ese 2001 se terminó con Bermúdez, Córdoba y Bianchi afuera del club. Y Riquelme vendido al Barcelona. 

Mauricio Macri, entonces Presidente de la Nación, cerraba en agosto de 2019 su campaña hacia las PASO con el gesto que inmortalizó Riquelme en su contra. FOTO EFE

Mauricio Macri, entonces Presidente de la Nación, cerraba en agosto de 2019 su campaña hacia las PASO con el gesto que inmortalizó Riquelme en su contra. FOTO EFE

En agosto de 2019, en la cancha de Ferro y en el cierre de su campa electoral rumbo a las PASO, Macri emuló a Riquelme y realizó el “Topo Gigio” frente a sus seguidores. Buscó cambiarle el sentido al gesto: pasar de un acto de rebeldía y confrontación a un canal de apoyo popular. Luego, los resultados en las urnas le dieron la espalda.

Lo mismo ocurriría meses después en Boca donde Daniel Angelici relegó su poder y gracias al respaldo fundamental de Riquelme con otro gesto político perfectamente planeado, fue Jorge Ameal quien barrió en las urnas al candidato oficialista Christian Gribaudo y asumió la presidencia del club dejando atrás la impronta macrista que dominaba la institución desde 1995.

Las caretas de Riquelme que los hinchas no pueden lucir en la Bombonera

Las caretas de Riquelme que los hinchas no pueden lucir en la Bombonera

La campaña electoral que impulsaba a la fórmula Ameal-Mario Pergolini- Riquelme incluyó cientos de caretas de Riquelme en las tribunas del estadio. ¿Con qué gesto? Con aquel que nació el 8 de abril de 2001.

La leyenda del festejo de Román creció con el tiempo. El holandés Patrick Kluivert, su compañero en Barcelona, elegía ponerse las manos en las orejas para festejar con Riquelme cada gol. Lo imitaron otros futbolistas, casi siempre con una celebración desafiante para los propios (hinchas, técnicos o directivos): Ronaldinho, Icardi o Arturo Vidal.

Federer, en su visita a Argentina, haciendo el festejo de Riquelme. Foto German Garcia Adrasti

Federer, en su visita a Argentina, haciendo el festejo de Riquelme. Foto German Garcia Adrasti

En la Argentina, sus amigos Lucas Viatri o Leandro Paredes también hacían su homenaje a Román así. El gordo Ronaldo posó con el gesto del Topo en la previa a un Barcelona-Real Madrid. El crack de Bélgica, Eden Hazard, confesó su admiración por Román con el festejo del Topo. Si hasta Roger Federer​ le rindió tributo así.

Fuente: Clarín

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