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Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta: de la oficina reservada en Olivos a la desconfianza mutua

En términos políticos, el aislamiento de Alberto Fernández fue un alivio para Horacio Rodríguez Larreta: al jefe de Gobierno porteño no le hacía demasiada gracia volver a compartir una puesta en escena junto al Presidente.

La invitación, antes de que el propio Fernández anunciara por las redes sociales que había dado positivo de COVID, había corrido por cuenta del secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello, que telefoneó a Diego Santilli, su viejo amigo del peronismo porteño, preocupado por el aumento vertiginoso de casos de la segunda ola que llegó hasta el mismísimo corazón de la quita de Olivos.

El encuentro, al final, se dio el sábado, de forma virtual. Y se extendió por menos de media hora. El Presidente y Rodríguez Larreta no volvieron a hablar, a pesar de que el domingo hubo fuertes versiones de una nueva comunicación, desmentida por ambas administraciones.

Después, fue un tira y afloje constante: a última hora del martes, Vitobello y Santilli volvieron a hablar por teléfono. Como en los tiempos de la cuarentena estricta del año pasado, aunque ahora atravesados por una desconfianza mutua y las tensiones internos de cada espacio, azuzadas por el calendario electoral. 

Pensar que hace seis meses hasta teníamos una oficina en Olivos“, razonaban este miércoles en la sede porteña de la calle Uspallata un par de horas antes de que se difundiera el mensaje grabado del jefe de Estado con los alcances del decreto, que regirá en el AMBA y en las zonas más críticas a partir de las 0 de este viernes.

El razonamiento del entorno más íntimo de Rodríguez Larreta es literal: el jefe de Gobierno y sus colaboradores disponían de una oficina en la Jefatura de Olivos -donde trabaja el Presidente-, donde ultimaban detalles antes de cada puesta en escena compartida con Fernández y el gobernador Axel Kicillof con los anuncios de la cuarentena. Un signo de otros tiempos.

El vínculo entre el Presidente y el jefe de Gobierno nunca más volvió a ser el mismo. La quita de fondos de coparticipación, el desgaste de la pandemia y los tironeos dentro del oficialismo y de Juntos por el Cambio terminaron de limar una relación que pretendió, sin éxito, contener a los extremos de cada espacio. Cristina Kirchner y Mauricio Macri colaboraron activamente.

Este miércoles por la tarde, antes de los anuncios, en las oficinas de Uspallata aún había inquietud por el contenido del mensaje presidencial. Las últimas conversaciones entre Vitobello y Santilli terminaron contaminadas por los tironeos en torno al horario de cierre de las actividades nocturnas y a la implementación de la restricción de circulación a partir de la medianoche -un eufemismo del “toque de queda”- decretado finalmente por el Gobierno.

Las dos reuniones en Casa Rosada, del lunes y el martes, entre los jefes de Gabinete y los ministros de Salud de Nación, Ciudad y Provincia no habían resultado satisfactorias, a pesar de que los asistentes nunca perdieron la amabilidad. La del martes fue determinante: Santiago Cafiero y Carlos Bianco blanquearon que pretendían restringir la circulación entre las 22 y las 6 de la mañana. Fernán Quirós y Felipe Miguel contestaron que no estaban de acuerdo, y que lo harían notar. Fue lo que hicieron, a pesar de los pedidos de bajar la espuma mediática. 

El resultado salomónico de las 23 para la gastronomía deja conforme a medias a todos los protagonistas. Rodríguez Larreta sentará posición oficial a partir de las 8.30 de este jueves.

En la previa, hubo gobernadores que también manifestaron su descontento. Algunos de ellos, como el de Córdoba y Santa Fe, con asesores políticos en común con el jefe de Gobierno.

La relación con Axel Kicillof

A diferencia del vínculo con el Presidente, el jefe de Gobierno sí sigue con conversaciones de WhatsApp mucho más fluidas con Kicillof: hablaron el miércoles y el viernes de la semana pasada, y volvieron a hacerlo este martes, en la previa del encuentro en Casa Rosada. Comparten la preocupación sanitaria.

En la Ciudad, sin embargo, saben que el gobernador bonaerense está mucho más urgido por el aumento exponencial de casos de coronavirus. Por empezar, por la descentralización del sistema hospitalario de la Provincia que puede hacer colapsar municipios.

En el caso de Fernández y Rodríguez Larreta, la segunda ola vuelve a poner a prueba una relación herida. A mediados del año pasado, el Presidente lo presentó en un acto oficial como su “amigo”. El sábado, después de la charla virtual, lo mencionó como “el señor jefe de Gobierno de la CABA”.

En el anuncio de este miércoles pidió incluso no politizar las medidas, horas después del comunicado de la cúpula de Juntos por el Cambio con el rechazo a las medidas y avalado por el propio jefe de Gobierno.

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Fuente: Clarín

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