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Amalia Corina, la primera aimara barista que se abre camino en Bolivia

La aimara boliviana Amalia Corina prepara un café especial el 15 de marzo de 2021 en un establecimiento de Hierro Brothers, en La Paz (Bolivia). EFE/Stringer
La aimara boliviana Amalia Corina prepara un café especial el 15 de marzo de 2021 en un establecimiento de Hierro Brothers, en La Paz (Bolivia). EFE/Stringer

La Paz, 27 mar (EFE).- La timidez y sencillez inherentes a muchas mujeres aimaras, combinadas con una pasión inmensa por su profesión caracterizan a la boliviana Amalia Corina Tinta, la primera cholita barista que en poco tiempo llegó a ser mánager de una prestigiosa cafetería en La Paz y sueña con tener la suya propia.
“Sé que a veces las mujeres de pollera, las cholitas un poco somos tímidas, pero todo se puede lograr siempre con esa sencillez y tener esa pasión”, manifiesta Amalia en una entrevista con Efe en La Paz en la cafetería HB-Bronze Coffeebar, de la empresa Hierro Brothers, el lugar que le abrió las puertas para profesionalizarse.
Próxima a cumplir 27 años, Amalia nació en la comunidad Kellahuyo, en la provincia Camacho, en el Altiplano paceño, donde permaneció hasta terminar el colegio para luego mudarse a La Paz.
La joven cuenta que su meta siempre fue ser profesional, para lo cual primero intentó con Ingeniería textil en una universidad, aunque las materias de economía le resultaron “un poco complicadas”, por lo que luego probó con carreras como zapatería, cocina, tejidos en máquina y pastelería.
Sus padres, don Manuel Corina y doña Marcela Tinta, aún viven en Kellahuyo y tiene cuatro hermanos que también están estudiando porque tienen el objetivo “de salir adelante”.
La joven llegó a HB-Bronze hace unos tres años, a través de una compañera suya que trabajaba en el lugar, recuerda Boris Alarcón, representante de Hierro Brothers.
ROMPIENDO ESQUEMAS
Amalia “era muy tímida”, pero Alarcón vio en ella algo que le inspiró a contratarla, por lo que lo primero que hicieron fue lanzarse a comprarle el uniforme negro de la cafetería, pero respetando su vestimenta tradicional.
“Me decía ella que en el mundo aimara el negro es de mala suerte porque lo usan en el luto. Le dije que así como queremos cambiar la gastronomía, tenemos que empezar a cambiar un poco todo este estereotipo de colores y tratar de mostrarnos como queremos que nos vean”, cuenta Alarcón.
La joven estuvo de acuerdo y desde entonces cuando trabaja se la ve vestida de negro, con polleras, delantal y suéter, además de una boina gris y su largo cabello recogido en las dos trenzas que caracterizan a las cholitas.
Amalia empezó en el área de servicio y con el tiempo se interesó por el café.
“Aquí trabajaban el barismo y empecé a preguntar, me explicaron y de ese modo me encantó el barismo”, sostiene la joven, que es barista SCA en brewing.
Sus especialidades son los expressos y el “latte art” o arte de hacer dibujos con crema de leche sobre el café.
Dentro de la formación en las cafeterías de Hierro Brothers, los nuevos empleados deben hacer trabajos de investigación acerca del café.
Una de las memorias más entrañables que tienen sobre Amalia fue que su primer trabajo fue hecho a pulso a falta de una computadora para redactarlo, recuerda Alarcón.
“Me dijo ‘es que no tengo computadora e hice con mi celular en mi pueblo’. Para mí eso era una señal de que tenemos una personalidad con una intención de ser alguien”, resalta el empresario.
LA BARISTA IMPARABLE
Para Hierro Brothers, es una “felicidad tener una mujer aimara que se haya interesado y que no haya sido obligada o por necesidad a hacer esto”, agrega.
Amalia es ahora la mánager en The Writers Coffee, otra cafetería de Hierro Brothers, y además entrena a todo el personal nuevo que llega a trabajar con ellos, una labor en la que resaltan su “limpieza, pulcritud y orden”, según Alarcón.
La joven confiesa que nunca imaginó llegar a ser barista, pero está “feliz” de tener una profesión y orgullosa de haber salido adelante.
Su secreto es tener pasión por lo que hace, no dejar de investigar para estar actualizado y ponerse en marcha para alcanzar las metas.
Para Alarcón, si bien su timidez fue un límite en un principio, luego esa cualidad y la sencillez de Amalia han cautivado a mucha gente y le permitieron “mostrar el café desde una forma totalmente nuestra”, boliviana.
El empresario rememora que cuando se conoció la historia de la primera cholita barista, otras aimaras profesionales fueron a la cafetería a conocerla y servirse un café.
El sueño de la joven es tener su propia cafetería y eventualmente traer a su madre a vivir con ella a La Paz.
Gina Baldivieso

Fuente: Infobae

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