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Argentina, abrazada a un dictador

(REUTERS/Manaure Quintero)
(REUTERS/Manaure Quintero)

La grieta es moral, supera la discusión ideológica. La grieta hoy nos trae al pasado reinstalando la confrontación civilización o barbarie. Formosa, el Vacunagate, la liberación de presos que asesinan, el atropello a las instituciones son ejemplos crueles que dan sustento a la inmoralidad y a la barbarie.

El relato populista vacío de valores y sensibilidad democrática, pleno en mentiras y falsedades, escribió hoy un nuevo capítulo pisoteando lo que él mismo erigió como fecha y argumento sacrosanto.

Sin vergüenzas ni reparos, profundizando al infinito el aislamiento de nuestro país, y en el día de la Memoria, Verdad y Justicia, a 45 años de la tragedia del golpe de estado que instauró la sangrienta dictadura militar, el Gobierno decidió, justamente hoy, abrazarse y apañar la dictadura de Maduro en Venezuela al decidir abandonar el Grupo de Lima, un foro de naciones democráticas americanas preocupadas por el futuro de aquel país.

Cinismo e ironías. Los mismos que bajaron el cuadro de Videla por sus atroces crímenes, hoy suben el de Maduro. Dos caras de una moneda, porque no hay matices que puedan usarse para diferenciarlos. Son dictadores y sus manos están manchadas de sangre. Aquellos que aplaudieron aquel día hoy se regocijan o callan cobardemente.

No hay atenuantes. Maduro lidera un régimen represor que lleva adelante gravísimas violaciones a los Derechos Humanos. Las conclusiones a las que llegaron tanto el informe sobre Venezuela presentado por Michelle Bachelet la Alta Comisionada para los Derechos Humanos como la Misión Internacional Independiente de las Naciones Unidas de Determinación de Hechos sobre Venezuela son contundentes y están debidamente documentadas.

Nuestro compromiso con el pueblo venezolano debe ser fuerte y permanente. Exige expresarse con firmeza. Hace 45 años Venezuela abría sus puertas para que muchos argentinos tuvieran allí el espacio para salvar sus vidas, viviendo en libertad. Hoy Argentina les da la espalda. No hay lugar a otra interpretación.

El Grupo de Lima como bien explica el embajador Jorge Faurie, ex Canciller de nuestro país, tiene como objetivo ayudar a que Venezuela recupere su democracia. Salir de él es un grave error y también una triste declaración del rumbo que ha decidido tomar el actual Gobierno argentino. Se está del lado de la democracia y de la libertad o no. No hay lugar para posturas grises.

Señales como las que acaba de tomar el Gobierno argentino, son señales tan claras como peligrosas para nuestra vida institucional. Nos debatimos entre una Argentina republicana y con pleno respeto a los derechos humanos o una Argentina autocrática y autoritaria. Lamentablemente el camino que adoptó el Gobierno nos acerca peligrosamente a la segunda versión.

Se trata de Venezuela y se trata de nuestro país.

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Fuente: Infobae

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