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Clases presenciales: “bimodalidad”, la oferta de Rodríguez Larreta que ya aplicaban muchas escuelas

Marcha y contramarcha. La pelea política por la educación entre Ciudad y Nación, frente al DNU que cerró las escuelas en el área metropolitana de Buenos Aires, continúa en manos de los Tribunales, a la espera del fallo de la Corte Suprema de Justicia. Hasta entonces, las posturas enfrentadas se replican, además, entre familias e instituciones educativas, sumidas en la incertidumbre.

El esquema de bimodalidad anunciado por el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, para reducir a la mitad la concurrencia de los adolescentes, comenzó a implementarse supuestamente este lunes en el nivel secundario (en su mayoría, maternal, inicial, primario y educación especial mantienen el 100 % de la presencialidad).

Pero para muchas escuelas no resultó un formato novedoso porque ya lo tenían incorporado en sus planes pedagógicos. Para otras, significó cambios. Más allá de los anuncios y contiendas partidarias, ¿cuál es la realidad dentro de las instituciones educativas?

Si bien cada establecimiento tiene un margen de autonomía para definir cómo organizarse, la propuesta contempla que semana por medio haya lecciones virtuales, tareas y actividades en el hogar hasta que se pueda restablecer la normalidad escolar.

Bimodalidad en la secundaria. Aunque se presentó como una novedad, ya había muchos colegios secundarios que funcionaban con este edsquema. Foto: Federico López Claro

Bimodalidad en la secundaria. Aunque se presentó como una novedad, ya había muchos colegios secundarios que funcionaban con este edsquema. Foto: Federico López Claro

Lo decide cada colegio

Para el hijo mayor de María José nada cambió. Empezó el año lectivo conviviendo entre un formato presencial y otro virtual. Es el caso de ORT Montañeses donde los cursos se dividen por burbujas. La mitad participa en forma presencial y la otra desde casa y a la semana siguiente intercambian las modalidades.

“De todas formas, muchos pasaban a la virtualidad cuando se activaba el protocolo de caso sospechoso o confirmado, así que es algo que se viene haciendo desde el comienzo también (incluso en los colegios que tenían presencialidad completa)”, destaca.

En la Escuela ET N9 Huergo, el esquema bimodal también es familiar. Solo hay presencialidad en las clases de Educación Física (una vez al mes en contra turno) y en los talleres cuyas horas de cursada no se incrementaron. El resto de las clases se dicta por classroom. “Lo curioso es que en la virtualidad se mantengan las burbujas de 12 alumnos. En teoría, es para evitar reorganizar el esquema en caso de tener que volver a la presencialidad completa”, señala una madre.

“De acuerdo con la normativa sanitaria vigente entre el 3 y el 21 de mayo, habrá clases presenciales, como hasta ahora, en los espacios de taller, laboratorios, prácticas profesionalizantes y educación física. El resto de las materias se dictará en forma remota”, comunicó en las redes la dirección de enseñanza.

Panorama divergente

En cambio, para algunos privados el nuevo esquema de alternancia representa una novedad. Sea porque tenían jornada completa (ya que la matrícula es reducida) o una carga mayor de presencialidad. Por ejemplo, en un colegio de Belgrano comenzaron a implementar un esquema de días alternados: de forma presencial los días lunes, miércoles y viernes. De forma virtual los días martes y jueves.

En un colegio público de Villa Crespo, la doble jornada se ajustó a una simple con grados divididos en dos turnos, es decir, la mitad concurre 4 horas a la mañana y la otra 4 horas a la tarde. Mientras que en un establecimiento educativo de Palermo mantienen la doble jornada con un zoom en el contra turno.

Anuncios sin implementaciones

Un informe de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad sobre 257 escuelas públicas sostiene que en el 54% de ellas se producen amontonamientos en sus ingresos y en el 30% no se cumple el distanciamiento social. También explica que en el 23% de los colegios no hay los mínimos y adecuados espacios al aire libre.

A su vez, destaca que los problemas estructurales de las escuelas, previos a la pandemia, también impiden un adecuado funcionamiento del protocolo. Se enfatiza que en el 65% de las escuelas no se realizaron obras de infraestructura y/o de provisión de servicios para mejorar el estado edilicio y adecuar el establecimiento a la situación sanitaria actual (un 21% tiene problemas de accesibilidad y en un 23% no hay espacios al aire libre suficientes y adecuados). En cuanto a los servicios, se destacan inconvenientes con el acceso a Internet.

“Es evidente que la presencialidad se sostiene con responsabilidad e inversión. Para que funcione hay que contratar más docentes y evitar que participen en diferentes burbujas. Un docente de sexto y séptimo grado no puede estar circulando por 4 grupos. No se trata de abrir escuelas como caballito de batalla electoral, sino de que se garantice el acceso a educación de calidad”, sostiene la madre de una alumna de sexto grado.

Por otro lado, están aquellas escuelas públicas que se manifiestan en desacuerdo con la presencialidad y les informaron a los padres que aplicarán educación remota completa hasta tanto se pueda reorganizar el esquema bimodal. O aquellas en las que son los mismos padres quienes decidieron no mandar a los hijos a clases. 

En el establecimiento público Comercio 1 DE 4 de Barracas, la modalidad se mantiene sin mayores cambios. Los estudiantes siempre estuvieron en bimodalidad. “Es una verdadera sobrecarga laboral en el medio de una presencialidad que no funciona por constantes burbujas pinchadas o rotación de grupos.

Además, los protocolos resultan inaplicables ante la falta de presupuesto. Necesitamos que nos vacunen y entreguen dispositivos con conectividad a estudiantes y docentes. Paralelamente, tenemos que trabajar en forma virtual con alumnos dispensados y aquellos que adeudan la materias del año pasado”, describe Alejandro Ferré, profesor de Historia.

Mientras tanto, la polémica permanece abierta con padres que aplauden la apertura de las escuelas y otros que juntan firmas para pedir que sus hijos asistan a clase de forma virtual.

SC

Fuente: Clarín

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