Noticias Sociedad

Coronavirus: cuál fue hasta ahora la mortalidad de los mayores de 60 con una sola dosis de la vacuna

En el chat que comparten para discutir cifras de la pandemia, un grupo de científicos del Conicet tomaron algunos datos oficiales y sacaron cuentas. La conclusión: que una sola dosis de las vacunas contra el coronavirus en mayores de 60 años es capaz de ofrecer una protección contra la muerte del 96,93%, lo que implica una reducción de la tasa de mortalidad de hasta 20 veces. Dicho de otro modo: en la población y lapso observados hubo 15 fallecimientos. Sin ninguna dosis podrían haber sido 302.

Los “mentores” del cálculo fueron dos investigadores del Conicet. Sol Minoldo, socióloga y quien implementó el Sistema Universitario de Prevención y Rastreo de Contactos de la Universidad Nacional de Córdoba, y el químico Roberto Etchenique. Dio apoyo, además, Guillermo Durán, director del Instituto de Cálculos de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, y uno de los asesores del comité científico del gobernador bonaerense, Axel Kicillof.

Partieron de los datos públicos difundidos por el Ministerio de la Salud de la Nación sobre cantidad de contagios y fallecimientos por Covid registrados durante 66 días entre personas que habían recibido solo una dosis contra el coronavirus, puntualmente de las marcas Sputnik V y AstraZeneca, ya que aún no hay estadísticas disponibles sobre los efectos de la vacuna de Sinopharm.

Una mujer de 77 años recibe la primera dosis de una de las vacunas contra el Covid en un puesto de una escuela en Hurlingham. Foto Xinhua/Martín Zabala

Una mujer de 77 años recibe la primera dosis de una de las vacunas contra el Covid en un puesto de una escuela en Hurlingham. Foto Xinhua/Martín Zabala

“La conclusión es que para los mayores de 60 años, la letalidad se redujo 8,2 veces en comparación a la media. Y la mortalidad bajó 20 veces”, explicó Sol Minoldo, en diálogo con Clarín.

Dicho en porcentajes, las chances de morir para los menores de 60 años se redujo en un 100% (siempre dentro del corte de observación). Para los mayores de 60, la protección contra la muerte por Covid fue del 96,93%.

¿Cuál es la diferencia entre “letalidad” y “mortalidad”? Por “mortalidad” se entienden las muertes que cierto patógeno produce en la población. La “letalidad”, en cambio, son los fallecidos sobre el total de infectados por ese “bicho”.

La letalidad podría ser constante por falta de medicamentos o de vacunas, por ejemplo. Tomando los datos concretos del Covid, de cada 100 infectados, cerca de 1,5 personas fallecen (promedio), aunque en los segmentos de adultos mayores de 70 la cifra sube a cerca de 15 fallecidos por cada 100 infectados.

“La mortalidad se hace de dos datos: la incidencia de contagios y la letalidad. Si uno además de vacunar a quienes tienen mucha letalidad (adultos mayores y con factores de riesgo) le da una dosis a las personas con mayor incidencia de contagio (médicos o personal de seguridad, quienes quizás son jóvenes y no tienen mucha letalidad pero inciden en los contagios), la estrategia termina siendo relevante al nivel de la mortalidad“, detalló Minoldo.

Justamente, dedujeron los expertos, pasó eso: en el lapso observado (que, conviene aclarar, omite circunstancias posibles, como que alguien fallezca porque contrajo Covid antes de recibir la vacuna), la distribución de una dosis generó en la población vacunada mayor de 60 años una disminución notable del riesgo de contagio.

Así, además de reducirse la letalidad que se deriva de la enfermedad severa (en 12 veces), bajó la mortalidad (32,2 veces), ya que la vacunación, como se dijo, reduce tanto las infecciones (incidencia) como la letalidad en sí.

Los datos

El análisis partió de una observación en el segmento de 2.824.344 personas vacunadas (según informó el Ministerio de Salud), aunque se centró en el 0,2%, unas 6.000 personas que se infectaron a pesar de haber recibido la primera dosis contra el Covid.

Entre los infectados, hubo 15 muertes, todas en mayores de 60 años, cuya fecha de contagio (es decir, si fue al día siguiente, el día anterior o dos semanas después de recibir la dosis) se desconoce. Solo se sabe que se infectaron en algún momento entre el día 1 y el 66 desde la dosis en cuestión.

“Si esas dos millones y pico de personas no hubieran recibido ninguna vacuna, los cálculos nos indican que habrían muerto 45 personas menores de 60 y 302 mayores de 60. Hay que aclarar en el segundo caso, que el lapso observado es de 6 semanas, desde mediados de febrero, por los tiempos particulares del inicio de la campaña de vacunación”, explicó Minoldo.

Vacunación a mayores de 80 años en La Rural. Foto Luciano Thieberger.

Vacunación a mayores de 80 años en La Rural. Foto Luciano Thieberger.

Si bien son datos que despiertan optimismo, la experta se mostró cautelosa y explicó que “hay que poner paños fríos”, ya que solo están viendo una foto de la cuestión.

“Los porcentajes son muy buenos, pero estamos mirando los fallecimientos registrados en el último mes y medio nada más. A diferencia de lo que pasa cuando miramos un grupo experimental, este no es un grupo vacunado en su totalidad al inicio del período observado. Hay gente recién vacunada y las cifras podrían modificarse un poco”, apuntó.

Aunque todavía faltan los datos de la performance de Sinopharm, la experta resaltó que, “además de haber una protección que reduce la probabilidad de infección, hay una reducción gigante de la letalidad. Es una gran noticia: implica que si estas tendencias se sostienen en el tiempo, vacunar con una dosis a todas las personas de riesgo alcanzaría para que la pandemia dejara de ser un problema sanitario grave”.

Si bien Guillermo Durán remarcó que “lo interesante de estos datos es que demuestran el acierto del COFESA en la decisión de priorizar la inmunización del doble de personas de riesgo con una dosis, antes que a la mitad con la vacuna completa”, un interrogante no respondido es si este rendimiento prometedor de la inmunidad generada con la dosis 1 podría decaer (y, en consecuencia, empeorar los porcentajes de contagios y letalidad) una vez que la persona vacunada vaya “pisando” la fecha en que debería recibir la segunda dosis.

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, en Ezeiza, cuando arribaron las primeras dosis de Sinopharm contra el Covid-19. Foto Rafael Mario Quinteros

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, en Ezeiza, cuando arribaron las primeras dosis de Sinopharm contra el Covid-19. Foto Rafael Mario Quinteros

Porque si bien AstraZeneca ofrece, a las dos semanas de la primera inyección, una protección del 76%, y se demostró, además, un mejor rendimiento si las dos dosis se difieren 12 semanas, el caso de Sputnik es distinto: la eficacia llega al 87% luego de los 14 días de recibida la dosis 1, y se eleva al 91% tras recibir la segunda, indicada a los 21 días, aunque el plazo podría extenderse a dos meses, según los desarrolladores.

Hace días Clarín consultó a los representantes locales de Sputnik si avalaban el uso que el Gobierno le está dando a la vacuna, es decir, aplicar las dos dosis (que tienen, además, componentes distintos) con tres meses de diferencia. Explicaron que por ahora no les es posible dar una respuesta.

Por lo pronto, Minoldo recordó que “no puede saberse todavía si la eficacia podría decaer, ya que no hay datos disponibles sobre lo que pasa a los tres meses. No hay todavía en Argentina personas vacunadas que ya lleven ese lapso desde la inoculación y no hayan recibido la segunda dosis”.

De todos modos, concluyó, “hay que recordar que, al menos por ahora, la estrategia sería no demorar la segunda dosis más allá de ese plazo”.

Fuente: Clarín

Dejá una respuesta