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Coronavirus: récord de testeos y récord de casos, evidencia de la debilidad en el rastreo

En la Argentina hay un desborde cada vez mayor de casos de coronavirus. Decir que la segunda ola es un hecho ya roza con la obviedad. Con un récord de testeos este jueves, 94.991, se llegó al nuevo récord de 23.683 casos. La positividad fue del 24 por ciento, menor a la del miércoles pero igual de grave.

El dato no hace más que dejar en evidencia la debilidad de una de las políticas más importantes contra la pandemia: testear y aislar. En la Argentina eso no está ocurriendo. Pasa al revés: a medida que la gente siente los síntomas se acerca para que la hisopen. Se sabe, es tarde. Ya estuvieron en contacto con otras personas para multiplicar los contagios.

Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que los más de 94 mil testeos de este jueves equivalen al doble, por ejemplo, de lo que se testeó cada día del último fin de semana. Es decir, se repite la regla de la cantidad de casos directamente proporcional con la de hisopados.

Los contagios están y están por todos lados: hay días que se los encuentra más y otros que se los encuentra menos. Los días que se los encuentra menos son peores, porque más contagiados seguirán circulando sin aviso y transmitiendo el virus a otras personas.

La falta de una política activa de rastreo en este sentido vuelve a poner a nuestro país en la trampa de la “cuarentena” sin el contrapeso de los testeos, que permitiría acortar los tiempos de encierro y dar rienda suelta al sentido común: que los enfermos estén adentro y los sanos, afuera.

Pero mientras ese esquema no funcione, todos los argentinos seguirán siendo presuntos infectados de Covid. Con el agravante de que los confinamientos seguramente no resulten lo suficientemente exitosos para bajar la curva de contagios mientras la detección y el aislamiento no alcancen.

Cada día se rompe una nueva barrera psicológica. Esta vez fue la de 23 mil casos de coronavirus. Según el infectólogo Roberto Debbag, esa cifra siempre hay que multiplicarla por cuatro (para ser bondadosos), con lo que la cuenta final estaría arrojando más de 90 mil casos reales de Covid en la Argentina este jueves 8 de abril.

Una de las incógnitas es cómo repercutirá esta avalancha incontrolable de casos en las próximas semanas, en la cantidad de pacientes que necesitarán una cama de terapia intensiva y, en definitiva, cuantos cuadros graves terminarán en muertes.

Los resultados de las restricciones que comienzan este viernes recién se podrán apreciar luego de aproximadamente diez días. Entonces los argentinos se enterarán de algo importante: si este nuevo esfuerzo que hoy se vuelve necesario para bajar la curva de contagios ha valido la pena. O si el déficit de testeos (mientras la vacunación avanza pero lento) vuelve a meter la cola.

PS

Fuente: Clarín

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