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El Paso y Ciudad Juárez, distanciadas pero no separadas por la pandemia

En la imagen un registro del puente internacional Paso del Norte, entrada a la ciudad de El Paso (Texas, EE.UU.). EFE/Laura Barros
En la imagen un registro del puente internacional Paso del Norte, entrada a la ciudad de El Paso (Texas, EE.UU.). EFE/Laura Barros

El Paso (EE.UU.), 25 mar (EFE).- Aunque por ahora son menos los que cruzan regularmente desde México hacia Estados Unidos, la pandemia no ha logrado separar del todo a El Paso (Texas) de Ciudad Juárez (Chihuahua), dos poblaciones hermanas que pese a las restricciones anunciadas por sus Gobiernos mantienen un intenso flujo comercial y de mano de obra.
Desde temprano hasta cuando empieza a caer la tarde, filas de automóviles y de personas que cruzan a pie dan muestra de la relación entre estas dos ciudades separadas por el río Bravo y, en algunos tramos, por los barrotes del muro fronterizo.
El Paso está en un rincón en el sur de EE.UU. y Ciudad Juárez se sitúa en una esquina del norte de México, pero ambas -que suman una población de cerca de 2,3 millones de habitantes- tienen en común que están apartadas de las capitales de sus países y son golpeadas por los fuertes vientos y las temperaturas extremas del desierto de Chihuahua.
EN EL PASO SON MÁS BARATOS HASTA LOS FRIJOLES
Aparte de la cercanía geográfica, la relación entre paseños y juarenses tiene un importante componente comercial y de actividades productivas, en las que una y otra urbe se complementan.
También son importantes los lazos familiares entre los vecinos de uno y otro lado: parejas binacionales, padres mexicanos con hijos estadounidenses o viceversa…
“Aquí en El Paso se consiguen más baratos los frijoles que en Juárez”, comenta jocosamente a Efe una mujer.
Humberto, un hombre de 50 años residente en Ciudad Juárez, señala por su parte que desde hace 28 años viene a trabajar a El Paso, donde además aprovecha para abastecerse de los productos que encuentra a mejor precio, y que puede pagar con sus ingresos en dólares.
“Mi rutina se inicia a las tres de la mañana. Salgo entre las 5.30 y 6.00 para llegar a mi trabajo antes de la ocho de la mañana”, relata a Efe, en una tienda cercana al puente internacional Paso del Norte.
Humberto está empleado en el cuidado de personas de la tercera edad y puede cruzar a EE.UU., pese al cierre fronterizo a las actividades no esenciales, al tener la ciudadanía estadounidense.
De ese “privilegio” en medio de la pandemia se benefician también los residentes permanentes en territorio estadounidense.
Quienes sí que han resultado afectados por las restricciones son los mexicanos en Ciudad Juárez que antes de la clausura del linde -en vigor desde el 21 de marzo de 2020- podían presentar una tarjeta de cruce de la frontera, que se otorga a ciudadanos o extranjeros residentes en ese México para que puedan atravesar por tierra hacia EE.UU.
Ese documento, que pueden solicitar quienes buscan a hacer negocios o turismo, permite que el portador pueda permanecer en EE.UU. hasta un máximo de 30 días, aunque no puede alejarse más de 25 millas (42,2 kilómetros) de la frontera.
El cierre fronterizo por la covid-19 afectó igualmente a quienes trabajan en servicios domésticos o están empleados en otros sectores que no disponen de la residencia ni de la ciudadanía de EE.UU.
TIENDAS DE PRODUCTOS CHINOS, LAS MÁS AFECTADAS
Uno de los comerciantes del área que rodea el puente Paso del Norte, atestada de tiendas, detalla a Efe que el impacto del coronavirus lo han sentido especialmente los locales que comercializan productos chinos.
“Aquí venía la gente a comprar sandalias, zapatos, camisetas más económicas y las vendían a otro precio allá. Ellos sí que han perdido dinero, incluso muchos cerraron”, asegura este hombre de amplia sonrisa y carácter campechano que vende productos de artesanía mexicana.
Los establecimientos libres de impuestos, donde los perfumes y los licores son los artículos más codiciados, lucen de igual forma vacíos.
Para otros, sin embargo, la situación no ha variado. Así lo confirma una mujer que vigila uno de los tantos estacionamientos que funcionan en los alrededores del puente fronterizo y donde por una tarifa única de 4 dólares los conductores dejan sus vehículos hasta que finaliza la jornada y regresan a casa, en Ciudad Juárez.
“Todo está normal. Aquí siguen trayendo sus carros”, indica la mujer, mientras que el ruido de fuera recuerda que muchos emprenden ya el retorno a sus hogares, con la fila extendiéndose a varias cuadras del puente.
Laura Barros

Fuente: Infobae

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