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Ken Norton, el único campeón mundial pesado de la historia que jamás ganó un combate por el título

La pelea consagratoria, la que tiene como premio un cinturón. La que la mayoría de los boxeadores imaginan desde el día en que se calzan por primera vez un par de guantes. Aquella para la que se preparan durante incontables horas de entrenamiento. Esa noche no formó parte del currículum de Ken Norton, el único púgil que fue campeón mundial pesado sin haber ganado jamás un combate en el que se pusiera en juego un título ecuménico. Sin embargo, a su carrera no le faltaron veladas que quedaron incorporadas al archivo de un decenio brillante para la división máxima.

Kenneth Howard Norton tuvo la fortuna y la desdicha de convivir durante la década de 1970, el período dorado de los pesados, con Muhammad Ali, Joe Frazier, George Foreman y Larry Holmes, cuatro campeones gigantes que monopolizaron esos años. Enfrentó a tres de ellos y logró lo que solo cinco hombres consiguieron: vencer a Ali. Además lo hizo en los años en los que el fenómeno de Louisville todavía rayaba alto en este deporte, antes de que los efectos del Parkinson empezaran a jaquearlo.

Y buena parte de ello lo hizo sin estar plenamente seguro de que el boxeo sería su herramienta de vida. Recién cuando había cruzado la barrera de los 30 años se convenció, luego de que la ruleta le hubiera ofrecido opciones tan variadas como el fútbol americano, la docencia, el trabajo policial o la actuación.

Un cuerpo privilegiado lo acercó al deporte desde muy joven en Jacksonville (Illinois), la ciudad en la que nació y se crió como hijo único junto a su padre John, ingeniero, y su madre Ruth, terapeuta. Coqueteó con el béisbol y el básquetbol, pero terminó inclinándose por el fútbol americano y el atletismo: integró el equipo de ambas disciplinas durante sus años en el Jacksonville High School.

En 1961, cuando estaba cursando su último año en el secundario, el entrenador del equipo de atletismo lo inscribió en ocho eventos de una competencia: se impuso en cinco y terminó segundo en tres. Al año siguiente (y a partir de las quejas de algunas instituciones), la Asociación de Escuelas Secundarias de Illinois aprobó una norma, conocida como Regla Norton, que limitaba la participación de un atleta a cuatro eventos en una competencia.

Ken Norton junto a su primer entrenador, Eddie Futch (izquierda), y su mánager, Bob Biron (centro).

Ken Norton junto a su primer entrenador, Eddie Futch (izquierda), y su mánager, Bob Biron (centro).

Esa destreza para los deportes le valió 86 ofertas de universidades, entre ellas algunas de las más destacadas del país. Pero Norton eligió el Northeast Missouri State College, en Kirksville, para estudiar Educación Inicial y jugar al fútbol americano. Lo hizo porque la sede se encontraba a solo 100 kilómetros de la casa familiar.

Sin embargo, una fractura de clavícula durante su primer año como universitario recortó sus posibilidades en el fútbol americano. Un año después, la frustración deportiva lo llevó también a abandonar los estudios. Dos décadas después, su hijo Ken Jr. recogería el guante y completaría el camino: sería figura del equipo de la Universidad de California (UCLA), luego saltaría a la National Football League (NFL) y ganaría tres veces el Super Bowl, dos con Dallas Cowboys (1993 y 1994) y uno con San Francisco 49ers (1995).

La Infantería de Marina fue la alternativa para evitar el salto al vacío. “Tenía miedo de quedarme estancado. Nunca tuve problemas raciales en casa, pero había muchos prejuicios en la ciudad. Para los negros no había posibilidades de avanzar. Lo mejor a lo que podía aspirar un negro en Jacksonville era ser policía”, explicó años más tarde.

En la Marina también lo intentó en el equipo de fútbol, pero fue relegado por un oficial blanco. Recién entonces, a los 20 años, descubrió el boxeo. Ganó tres veces el título pesado en el campeonato de la Marina y también el torneo clasificatorio para los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1967, pero el Comité Olimpico Estadounidense optó por designar a Forrest Ward como representante en la división máxima.

Tras recibir una baja honorable en septiembre de 1967, emprendió el camino del pugilismo rentado únicamente porque la urgencia apremiaba. Durante su estadía en la Marina se había casado con Jeannette Henderson y había tenido un hijo (Ken Jr.), pero el vínculo con su esposa se había roto y él había quedado a cargo del pequeño. Los 100 dólares semanales que le ofreció un grupo de empresarios de San Diego para solventar su carrera profesional fueron el único ingreso con el que vivieron padre e hijo durante meses en Los Ángeles, donde Norton se entrenaba bajo las órdenes de Eddie Futch.

La defensa de brazos cruzados, una atípica característica del boxeo de Ken Norton.

La defensa de brazos cruzados, una atípica característica del boxeo de Ken Norton.

Su estilo incómodo, con una defensa con los brazos cruzados (similar a la que utilizaba Archie Moore) y un jab de izquierda que partía casi desde su cintura y que viajaba desde abajo hacia arriba, le permitió ganar 29 de sus primeros 30 combates profesionales. Pero ese éxito deportivo no tenía un correlato económico que le permitiera atender las necesidades de Ken Jr., ni siquiera cuando comenzó a trabajar como sparring de Joe Frazier, quien en 1970 se había apoderado de los títulos de los que había sido despojado Muhammad Ali tras negarse a participar en la Guerra de Vietnam.

“Fueron años desesperados. La vida era monstruosa. Incluso planeé robar una licorería o un supermercado. Cuando un hombre está lo suficientemente desesperado, cuando tiene una familia que alimentar y no tiene dinero, supongo que considera cualquier cosa”, reveló Norton en 1978, cuando su cuenta bancaria ya registraba ingresos de siete cifras.

El golpe que torció el rumbo de su carrera fue repentino. El 13 de diciembre de 1972, derrotó por puntos a Charlie Reno en San Diego. Por esa presentación ante 700 espectadores cobró apenas 300 dólares. Ciento ocho días más tarde, estaba cara a cara con Ali sobre un ring y con una bolsa de 50.000 dólares como estímulo.

Muhammad Ali y Ken Norton se enfrentaron tres veces entre 1973 y 1976.

Muhammad Ali y Ken Norton se enfrentaron tres veces entre 1973 y 1976.

Tras la derrota ante Frazier en la primera pelea entre ambos, el ex campeón mundial había encadenado 10 triunfos y parecía encaminarse a otra chance de recuperar la corona, ahora ante George Foreman (había noqueado en enero a Frazier). Norton se presentaba, a priori, como un escollo sencillo en ese sendero.

Un par de semanas antes de la pelea, que se realizaría en el Sports Arena de San Diego y en la que se pondría en juego el título pesado de la Federación Norteamericana de Boxeo (NABF), Bob Biron, el mánager de Norton, recibió un llamado de Bob Arum, el promotor de la velada. “¿Te parece que tu chico puede aguantar más de dos rounds? Si no, vamos a parecer unos tontos”, le preguntó.

Norton aguantó mucho más que dos rounds: llegó hasta el final de las 12 vueltas pactadas y en la última fracturó la mandíbula de su adversario con un uppercut. “Estaba en la mejor forma física de mi vida para ese combate. Y todo lo que intentaba me salía bien”, aseguró en el documental Facing Ali. En una decisión muy cerrada, uno de los jueces, Fred Hayes, vio ganar a Ali; el otro, Hal Rickards, a Norton. La resolución quedó en manos del árbitro Frank Rustich, que se inclinó por el hombre de Jacksonville.

“Esa pelea me permitió comprarle más comida y mejor ropa a mi hijo. Salvó mi carrera y mi vida. No puedo darle suficientemente las gracias a ese hombre por darme aquella oportunidad”, reconoció el ganador casi cuatro décadas más tarde. En septiembre, Ali se tomó revancha en el Forum de Inglewood, en otro duelo cerradísimo que también se resolvió con una decisión dividida. Por ese desquite, Norton facturó 750.000 dólares, un pago 2.500 veces mayor al que había percibido nueve meses antes, cuando había derrotado a Charlie Reno.

Ken Norton y George Foreman posan durante la presentación de la pelea que protagonizarían en el Poliedro de Caracas.

Ken Norton y George Foreman posan durante la presentación de la pelea que protagonizarían en el Poliedro de Caracas.

Como pocas veces, una derrota abrió el camino para un desafío mayor: un combate por el campeonato mundial unificado. Su propietario, George Foreman, asustaba con sus antecedentes. Había necesitado apenas 5 minutos y 26 segundos para destronar a Joe Frazier, a quien había derribado seis veces en Kingston. En su primera defensa, había mandado tres veces a la lona al puertorriqueño José Román en los dos minutos que duró la reyerta en Tokio. Y acumulaba 39 victorias consecutivas, de las cuales 36 no habían llegado a la extensión pactada.

Nada de eso parecía preocupar a Norton. “Con Ali fue una partida de ajedrez. Foreman es como un camión Mack, mucho más físico. Pero no es tan rápido como yo, ni física ni mentalmente”, argumentó días antes de la pelea. Por entonces, ya no lo acompañaba Eddie Futch, quien lo había abandonado para trabajar con Frazier. Su nuevo entrenador era Bill Slayton.

El retador no tuvo demasiado tiempo para pensar sobre el cuadrilátero del Poliedro de Caracas el 26 de marzo de 1974. En el segundo asalto, Foreman puso en marcha la maquinaria, conmovió a su rival y lo hizo rebotar varias veces contra las cuerdas antes de hacerlo caer de forma aparatosa. Norton logró recuperar la vertical, pero el árbitro Jimmy Rondeau, con buen criterio, lo sacó de pelea. “Traté de atraerlo y contraatacar. No funcionó. No sé por qué lo hice”, se sinceró luego el vencido.

Ken Norton aterriza en la lona del ring del Poliedro de Caracas mientras George Foreman lo observa caer.

Ken Norton aterriza en la lona del ring del Poliedro de Caracas mientras George Foreman lo observa caer.

La derrota no doblegó a Norton, quien en los dos años siguientes consiguió siete triunfos categóricos en fila (uno ante el quilmeño Pedro Lovell). Pero no solo a eso se dedicó: también incursionó en la actuación. Tras haber tenido participaciones menores en un par de películas, encarnó papeles protagónicos en Mandingo (1975) y Drum (1976). Incluso le ofrecieron interpretar a Apollo Creed en Rocky, pero declinó la propuesta porque prefirió participar en el programa The Superstars, que se emitía por la cadena televisiva ABC.

Recién entonces, a los 31 años y con una situación económica mucho más cómoda, decidió que su camino era definitivamente el boxeo. Fue después de haber obtenido el título de la NABF noqueando a Jerry Quarry en su 37ª salida profesional. “Había empezado a pelear tarde en mi vida y todavía estaba aprendiendo. Solo después de la pelea con Quarry empecé a pensar realmente en el campeonato mundial y no solo en usar el boxeo como un trampolín hacia otra cosa”, admitió en 1978.

Ken Norton junto a Perry King durante el rodaje de Mandingo.

Ken Norton junto a Perry King durante el rodaje de Mandingo.

Su segunda chance por ese campeonato mundial que ahora sí realmente anhelaba llegó el 28 de septiembre de 1976 en el Yankee Stadium del Bronx. El rival, un viejo conocido, Muhammad Ali, quien encaraba la octava defensa en su segundo reinado, que había comenzado al superar a Foreman en Zaire.

La tercera versión de este clásico de la década de 1970 fue tan pareja como las dos anteriores y otra vez la resolución corrió por cuenta de los oficiales de ring: los jueces Harold Lederman y Barney Smith le otorgaron ocho rounds a Ali y siete a Norton, mientras que el árbitro Arthur Mercante falló 8-6 (y uno empatado) también para el campeón.

En el tercer enfrentamiento entre ambos, Muhammad Ali superó a Ken Norton en septiembre de 1976 gracias a un fallo sumamente discutido.

En el tercer enfrentamiento entre ambos, Muhammad Ali superó a Ken Norton en septiembre de 1976 gracias a un fallo sumamente discutido.

“Gané al menos nueve o diez asaltos. Me robaron”, sentenció el hombre de Jacksonville. “Hice lo suficiente para ganar”, retrucó el de Louisville. Pero unos días después cambió el discurso. “El estilo de Kenny es demasiado difícil para mí, no puedo vencerlo. Honestamente pensé que me había derrotado en el Yankee Stadium, pero los jueces me dieron la victoria y les estoy agradecido”, reconoció en una entrevista televisiva.

Norton siguió intentándolo y alcanzó el premio de la forma menos pensada (y gratificante). Después de noquear al invicto Duane Bobick y al italiano Lorenzo Zanon, protagonizó con Jimmy Young en Las Vegas una eliminatoria al título del Consejo en noviembre de 1977. Se impuso por puntos en decisión dividida, lo que lo catapultaba a una tercera chance mundialista. Pero una cadena de decisiones administrativas terminó precipitando los hechos.

Consumada la victoria, el presidente del CMB, José Sulaimán, anunció que Ali tenía 60 días para pactar un nuevo enfrentamiento con Norton. Pero el campeón ya tenía acordado un duelo con el vencedor del combate que unos días después protagonizarían Leon Spinks y el italiano Alfio Righetti y que quedaría en manos del campeón olímpico en Montreal 1976.

Después de días de presiones e incertidumbre, el Consejo aceptó que Ali expusiera su título el 15 de febrero de 1978 ante Spinks con la condición de que el ganador se comprometería a firmar una pelea con Norton antes del 7 de abril. Spinks se impuso, pero inmediatamente ignoró el compromiso y acordó una revancha con Ali. Entonces el organismo con sede en México lo despojó el 18 de marzo y le concedió la corona a Norton, por entonces número uno en el ranking.

Ken Norton conecta un derechazo en la mandíbula de Larry Holmes durante la pelea en el Pabellón Deportivo del Caesars Palace de Las Vegas.

Ken Norton conecta un derechazo en la mandíbula de Larry Holmes durante la pelea en el Pabellón Deportivo del Caesars Palace de Las Vegas.

“Soy un boxeador muy competitivo y me hubiera gustado ganar el título en el ring. Pero el campeón optó por no pelear conmigo. Había firmado un documento legal para enfrentarme y lo violó. Procuraré enfrentarlo más adelante”, explicó el nuevo monarca. Pero su reinado no le ofreció posibilidades de medirse con Spinks porque duró apenas 83 días. Quien le puso fin fue un invicto y, por entonces, poco conocido boxeador nacido en Easton (Pensilvania): Larry Holmes.

El 9 de junio de 1978 en el Pabellón Deportivo del Caesars Palace de Las Vegas, Norton y Holmes protagonizaron una batalla sin cuartel en la que alternaron el dominio por ráfagas durante 14 rounds. Antes del inicio del 15°, los tres jueces (Lou Tabat, Harold Buck y Joe Swessel) tenían la pelea empatada en 133 puntos. Quien se quedara con ese episodio final se quedaría también con la corona.

Los últimos tres minutos, a cara descubierta, fueron trepidantes. El campeón comenzó más sólido, pero el retador (que arrastraba una lesión en su brazo izquierdo desde la semana previa y había sufrido un profundo corte en la boca en el octavo round) recuperó la iniciativa e hizo tambalear a su rival justo antes del campanazo final. Tabat le otorgó la vuelta a Norton; Buck y Swessel le dieron el asalto y el título a Holmes, que así inició un reinado de 7 años y 104 días, el tercero más largo en la historia de la categoría pesado (solo superado por el de Joe Louis y el de Wladimir Klitschko).

Esa fue la última gran noche de Norton. Una brutal derrota por nocaut ante el ex retador mundialista Earnie Shavers, un deslucido empate con Scott LeDoux y la muerte de su mánager, Bob Biron, lo llevaron a anunciar su retiro en septiembre de 1979. Regresó 14 meses después y venció al invicto Randall Cobb, pero otro escalofriante nocaut, esta vez ante Gerry Cooney, sentenció el adiós definitivo en mayo de 1981, a los 37 años.

Alejado de los cuadriláteros, multiplicó sus actividades: fundó Ken Norton Management Co., una empresa que representaba a deportistas; trabajó como comentarista en televisión y retomó su labor actoral (participó en capítulos de distintas series, entre ellas Brigada A y El auto fantástico).

Ken Norton en su oficina de Ken Norton Management Co., la empresa de representación que fundó tras su retiro.

Ken Norton en su oficina de Ken Norton Management Co., la empresa de representación que fundó tras su retiro.

El 23 de febrero de 1986, su auto cayó desde 13 metros en una rampa de acceso a la autopista de Santa Mónica, en Los Ángeles. El ex campeón mundial salvó su vida milagrosamente, pese a que sufrió fracturas en el cráneo, la mandíbula y las piernas. La recuperación demandó más de tres años y no impidió que Norton debiera convivir desde entonces con dificultades para hablar y limitaciones motrices.

A esos problemas de salud se sumaron luego un cáncer de próstata, un ataque cardíaco, una cirugía de bypass cuádruple y dos derrames cerebrales. Pese a ello, logró publicar dos libros: Going the Distance: The Ken Norton Story, en 2000; y Believe: Journey from Jacksonville, en 2009.

Finalmente murió por una insuficiencia cardíaca el 18 de septiembre de 2013. Sus viejos rivales lo despidieron con honores. Entre ellos, George Foreman: “Nos llamaron a todos guapos. A Muhammad (Ali) lo llamaron bonito. Pero Ken Norton era el más hermoso de todos, por fuera y por dentro”.

Fuente: Clarín

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