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La ONU pide más apoyo para Afganistán, productor del 84 % del opio mundial

Funcionarios de seguridad afganos destruyen plantas de hachís en el distrito de Spingar, en la provincia de Nangarhar (Afganistán). EFE/ Ghulamullah Habibi/Archivo
Funcionarios de seguridad afganos destruyen plantas de hachís en el distrito de Spingar, en la provincia de Nangarhar (Afganistán). EFE/ Ghulamullah Habibi/Archivo

Viena, 25 mar (EFE).- La ONU demandó hoy más apoyo internacional para Afganistán, cuya estabilidad está en peligro debido a la falta de progresos para atajar el opio ilegal -el país produce el 84 % mundial- y que supone una fuente continua de ingresos para la insurgencia talibán y el terrorismo yihadista.
“En el último lustro, Afganistán ha representado casi el 84 % de la producción mundial de opio y, hasta la fecha, no hay indicios de que haya disminuido la oferta de heroína de origen afgano”, indica el informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) difundido en Viena.
Este órgano de la ONU, encargado de vigilar el cumplimiento de los tratados antidrogas, señala que si no se ataja la economía ilegal basada en los estupefacientes es poco probable que tengan éxito los esfuerzos para lograr una paz duradera y un desarrollo sostenible en el país asiático.
Es por eso que la JIFE observa “con seria preocupación” la continuidad del cultivo de adormidera y de la producción de opio a gran escala, sumado a “las limitadas medidas adoptadas para su erradicación” por parte de las autoridades afganas.
Otro motivo de preocupación es que el país es, además, uno de los mayores productores del mundo de cannabis y que hay una tendencia al alza en la fabricación de estimulantes sintéticos como la metanfetamina.
Pese a que el valor bruto de la economía del opio ilegal cayó en dos tercios entre 2017 y 2018, por la bajada de los cultivos de adormidera, sigue representando hasta 2.200 millones de dólares, equivalente hasta un 11 % del PIB de Afganistán y un monto superior a las exportaciones legales.
Debido a esta situación, en la que gran parte del dinero que generan las drogas acaba financiando el terrorismo yihadista y la insurgencia talibán, la JIFE llama a los organismos internacionales y a los estados a ofrecer más apoyo a las autoridades afganas.
La JIFE también pide a Kabul que aumente sus esfuerzos para hacer frente a esa economía ilegal y, también, al aumento del consumo de droga en el propio país.

Fuente: Infobae

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