Economía Noticias

Martín Guzmán se metió en el laberinto K y queda a la intemperie

Es evidente que el ministro Martín Guzmán no tuvo en cuenta uno de los proverbios de “El Arte de la Guerra ” de Sun Tszu, un general y filósofo chino de la antiguedad del que se desconoce si fue real o ficticio.

Uno de esos principios es que “ganará quien sepa cuando luchar y cuando no luchar” y sirve de marco para la decisión de Guzmán de intentar despedir al subsecretario de Energia Eléctrica que se opuso a que la tarifa de la luz suba más de 9% este año.

Guzmán avanzó con el pedido de renuncia avalado por el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y por el Presidente Alberto Fernández y Federico Basualdo, que dice que nunca existió aquel pedido, sigue en su cargo bajo el paraguas de Máximo Kirchner, Axel Kicillof y de la vicepresidenta Cristina Kirchner.

En el nuevo equilibrio, por cierto inestable, el Ministro aparece perdiendo 2-0 ya que ni habría logrado subir las tarifas​ 15% en el año para reducir los subsidios que actúan de compensación al congelamiento desde 2018 de las tarifas de luz, gas y transporte, ni despedir a Basualdo.

Pero Guzmán tiene fichas fuertes paga jugar y no sólo provenientes del apoyo que puede recibir del sector empresario (los funcionarios del área económica se alejan, por ahora, de cualquier foto con el ministro) sino también por el rol que juega en la negociación frente a los acreedores externos.

En la vereda de enfrente está la vicepresidenta Cristina Kirchner y su mensaje insistente sobre que los aumentos tarifarios son “piantavotos” porque golpean de lleno al bolsillo de la gente. Y dentro y fuera del gobierno se sabe la importancia que le asigna a que el oficialismo logre un triunfo en las elecciones legislativas de fin de año.

Un informe reciente de la consultora EcoGo pone foco sobre la relación entre la tarifa eléctrica y los salarios concluyendo que durante el gobierno de Mauricio Macri el peso de la factura aumentó 10 veces y que desde el congelamiento se redujo a la mitad.

Tal vez ese gráfico le sirva a la vicepresidenta para negarse a subir más de 9% la tarifas pero lo cierto es que en una economía con inflación superior al 40% anual discutir por 6 puntos de suba de la luz es irrelevante desde lo económico pero fue suficiente para desatar una crisis importante para la expectativa sobre la marcha de la economía.

Un hecho que juega a favor de la estabilidad de Guzmán-en realidad todo el gobierno debería agradecer de rodillas- es que la soja sigue subiendo y ayer cerró en Chicago en US$579 la tonelada en una carrera alcista desde noviembre que en el Banco Central consideran “maná”.

La liquidación de divisas de los exportadores de granos y aceites llegó a US$9.700 millones en el primer cuatrimestre mientras que en el promedio de 2003 a 2019 fue de US$5.700 millones.

La soja y el maíz se dispararon ,los exportadores se apuraron a liquidar los embarques y el Banco Central logró fortalecer las reservas también al calor del endurecimiento del cepo cambiario.

Hay voceros de La Cámpora que insisten en que “con más vacunas y el dólar atrasado ganamos las elecciones”.

La falta de vacunas mantiene en vilo a la población y el horizonte de corto plazo es desesperante.

La estabilización financiera, por el dólar oficial aumentando a un ritmo notablemente inferior a la inflación, replantea una pregunta sensible en medio de la crisis Guzmán-Basualdo: ¿Alcanzan los dólares de la soja para llegar hasta fin de año sin algún tipo de acuerdo con el FMI?. No, aseguran buena parte de los expertos.

Si bien el gobierno espera US$4.500 millones de la capitalización del Fondo Monetario Internacional por la pandemia para agosto, la expectativa de que después de las elecciones se aceleraría el ritmo de devaluación va aumentando su peso.

El 28 de este mes vencen US$2.400 millones del préstamo del Club de París (hay 60 días más para no ser declarado en default) y si bien el ministro ya pidió la prórroga el tema será analizado en el viaje con el presidente Fernández a Italia y Francia.

En general el Club de París acepta reprogramar los vencimientos siempre que haya un visto bueno del FMI.

Los avales del FMI, a su vez, pueden contemplar excepciones en materia de metas cambiarias o inflacionarias pero lo que nunca han resignado es tener un compromiso firmado para bajar el déficit fiscal o lograr superávit. Y, además, ahora piden que sea aprobado por el Congreso.

Y es en ese punto donde Guzmán quedó a la intemperie:¿Si no puede desplazar a un subordinado, podrá controlar las cuentas públicas en medio de una pandemia y cuando defensores de Basualdo como Andrés Larroque, capo de la Cámpora, reclama como indispensable volver al Ingreso Familiar de emergencia (IFE) que se implementó en 2020?

La grieta Guzmán-Basualdo suma tensión a la pregunta sobre si alcanzarán los dólares para financiar la economía hasta fin de año y otra muy cara para la población:¿lograrán los salarios ganarle la carrera a la inflación?.

Una encuesta de Giacobbe y asociados preguntó:¿cómo cree que será el año 2021 en comparación con el 2020? El 57% respondió peor.

Otra de Managment&Fit preguntó sobre cómo considera la situación económica del país en los próximos meses y el 60,9% dijo creer que será peor.

Las dos encuestas concluyeron horas antes del surgimiento de la crisis Guzmán-Basualdo pero el nuevo status ayuda poco a mejorar los resultados.

Mirá también

Mirá también

Fuente: Clarín

Dejá una respuesta