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Suben los recursos para jardines de infantes y bajan para las universidades

“Lo que estamos viendo es que, ante la pandemia, hubo una salida a favor de la inversión pública -en infraestructura- y un retroceso importante en lo salarial. Comparando los distintos programas del Ministerio de Educación nacional se ve un menor peso relativo, o un ajuste, en las universidades así como en otros programas que se vinculan con gastos salariales”, dice el economista Javier Curcio, que acaba de terminar un informe sobre financiamiento educativo para el Observatorio Argentinos por la Educación.

El informe muestra que la educación tiene asignada para 2021 más plata que lo que se usó en 2020. Los fondos del Ministerio de Educación serán el 4,8% del presupuesto nacional, mientras que el ejecutado el año pasado fue el 4%.

Pero dentro de los programas del Ministerio de Educación hay ganadores y perdedores. Si uno mira de qué modo se planifica invertir la plata en 2021, verá un muy fuerte incremento en el gasto para la construcción de nuevas salas y jardines de infantes (1.625% de aumento) o en la implementación de una plataforma educativa digital para todo el país, el Plan Federal Juana Manso (571%).

Cómo se invierte en educación

Y por otro lado verá un recorte en aquellas iniciativas ligadas a gastos salariales. Frente a una inflación estimada arriba del 40% para 2021, al sistema universitario se le asignó una suba de sólo 32,1%; al Fonid (fondo para ayudar a las provincias a pagar los salarios de los docentes) un 13,8%; y para las “actividades centrales” (los gastos vinculados con la conducción política), un 8,3%.

Los datos surgen del informe hecho por Curcio -investigador del IIEP BAIRES (UBA y CONICET) y director del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA-, junto a Víctor Volman y Federico Braga. La información fue tomada del presupuesto abierto del Ministerio de Economía.

A esta altura conviene hacer una distinción en cuanto a cómo se compone la inversión educativa en la Argentina. Tres de cada cuatro pesos que se invierten en el sistema educativo parten de las provincias, que son las que administran las escuelas desde los años noventa. El resto queda para el Ministerio de Educación nacional. Y la mayoría de esos recursos van a las universidades que, a su vez, invierten casi todo en salarios.

El trabajo del Observatorio muestra que, de todo lo ejecutado por el Ministerio de Educación en 2020, el 75% fue para las universidades. Pero este año va a ser menos en términos porcentuales: el 61,8%. En números, serán 232.820,56 millones de pesos, más 40.000 millones adicionales de la paritaria de fin de año.

Consultado por Clarín, el secretario de Políticas Universitarias Jaime Perczyk dijo que, viendo esto históricamente, lo que hubo en los años anteriores fue la desaparición absoluta de algunos programas, -como los jardines de infantes o de tecnología educativa- que se están recuperando. Y que, por eso, ahora aparecen como creciendo más en forma proporcional con respecto al resto. Al tiempo que niega que haya un ajuste para las universidades, si se considera adecuadamente la paritaria de 7 y 10% de fin del año pasado.

Rodolfo Tecchi, presidente por el sector peronista del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) – rectores de las universidades públicas- coincide en el diagnóstico. “El análisis del presupuesto universitario tiene diversas dimensiones y sobre todo cuando uno hace un análisis entre 2019 y 2021. Veníamos de la anulación del programa de obras públicas de 2018 -eso ya fueron 3.000 millones de pesos que desde 2018 no se ejecutaban por decisión del gobierno de Macri- y con una cantidad de meses de gastos sin pagar, como convenios para carreras y sedes nuevas. Todo eso se trató de poner al día en el año 2020, se recuperó el programa de obras públicas, que implica 60 obras que comenzaron de nuevo a licitarse y a financiarse”, afirma.

“Hubo una contracción de todas las partidas durante la segunda mitad del gobierno de Cambiemos. Lo que buscamos evaluar con este estudio es cómo se readecuaron las prioridades en el contexto de la pandemia. Y vemos un retroceso en algunas funciones de la educación y un aumento en aspectos como la infraestructura en primera infancia y la conectividad”, dice Curcio.

Primera infancia, un reclamo de los expertos que lleva años

Desde hace años los expertos vienen señalando la importancia de apostar por el nivel inicial. Diversos estudios muestran que la formación de los chicos durante los primeros años de vida explica, en buena parte, las trayectorias educativas y laborales que tienen a futuro. También se habla sobre la necesidad de construir nuevas salas y jardines en el país, debido a la poca oferta que hay para los sectores más vulnerables.

El actual presupuesto del Ministerio de Educación pareciera tenerlo en cuenta, siempre y cuando se ejecute. Con 31.994,65 millones de pesos presupuestado, el programa “Fortalecimiento Edilicio de Jardines de Infantes” lidera el primer lugar en cuanto a suba nominal, con el 1.625%. Y con 7,3% del total está entre los programas que más recursos recibe.

“Para nosotros es prioritaria la construcción, refacción y ampliación de escuelas infantiles. Para lograr la cobertura total de las niñas y los niños de 3, 4 y 5 años hacia 2030, hay que incluir cerca de 400.000 en las salas de 3 años y 79.000 en las de 4. En la etapa de 0 a 3 años el déficit de vacantes es mayor”, dice a Clarín Rut Kuitca, presidenta de OMEP Argentina.

Y reclama al Estado Nacional que acompañe a las provincias con el pago de salarios. “Dado que son ellas las que se ocupan de la creación de los cargos, y en función de las desigualdad de recursos , para cubrir las nuevas salas será necesario que Nación acompañe en la creación de estos cargos docentes y su formación inicial y continua”.

Fuente: Clarín

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